Las finales son ese tipo de partido complicado para encarar ala hora de estudiar las distintas variables que pueden generar un pronóstico. Suelen disputarla equipos de similar potencial o, por lo menos, ambos en el buen momento de juego que les ha llevado al lugar.
La Supercopa europea es más distinta todavía: se enfrentan los campeones de la Champions y de la UEFA de la pasada temporada, el Manchester United y el Zenith de San Petersburgo. Varias variables contradictorias no dejan hacer un pronóstico claro: mientras que el primero recién acabó la pretemporada, los rusos llevan jugando todo el verano su Liga. Pero el potencial de los ingleses es claramente superior al de los rusos, aunque no esté desplegado en su totalidad.
Más datos, los de Arshavin no están jugando este verano como en la brillante UEFA, suma tres derrotas y un empate en los últimos siete partidos. Y ante equipos muy inferiores. En fin, los pronósticos son un negocio y el riesgo debe ser el menor posible.
Pero hay una variable muy interesante que se puede cazar en algún bookie, las finales son partidos de pocos goles, y eso suele ser muy frecuente. Cualquier cotización por encima de 1,70 que pague que haya menos de tres goles en los 90 minutos (importante puntualización) es una buena oportunidad de generar caja.