En los últimos tips que he recomendado puse un par de pronósticos que me viene al pelo para comentar algunas cuestiones que alguno de vosotros me ha hecho llega por email. ¿Vale la pena jugarse dos pronósticos claros a combinadas o bien en apuestas simples simple?
La respuesta es que depende de la cotización y las cantidades invertidas. A pronósticos entre 1,3 y 1,6, yo me las jugué a apuestas simples. Ya sé que ambas combinadas era una rentabilidad muy golosa, 2,1 por cada euro apostado, pero la rentabilidad de ambas ya era bastante buena y las posibilidades de diversificar el riesgo compensan la operación.
Soy más partidario de combinar apuestas entre 1,10 y 1,20, siempre bien estudiadas, para llegar a mejores números, pero tampoco se trata de abusar de las combinadas como sistema, ya que una regla del buen inversionista es diversificar riesgos y las combinadas son como una femme fatale, apetitosas pero peligrosas.
Ya os he comentado que mi naturaleza precavida es aliada de alguien que se dedica a apostar en deportes para generar beneficios, y no para darle emoción a los partido, que al final lo que es lustro a las cuentas de resultados de las casas de apuestas.
Esta vez voy a escribir un post no sobre lo que pasará, como es habitual, sino esta vez voy a escribir un post sobre algunos pronósticos que fallaron y recordar a todos los que apostáis con mis predicciones que pese a que algunas pérdidas suponen un sobresalto y alguna noche de mal dormir, los pronósticos deportivos son una actividad lucrativa, con los números en la mano.
Hace pocos días fallé un pronóstico que me lleva dando vueltas en la cabeza desde hace varios días: me la jugué a que Massa acababa en los puntos del Gran Premio de Singapur, es decir, entre los nueve primeros. Estaba razonablemente bien pagado. Tuvo la pole, iba primero en un circuito urbano de difícil adelantamiento y algún capullo se equivocó en el botón del semáforo… vale! Pero os digo que cuando el mercado ofrece cotizaciones que paguen circunstancias como estas, hay que agarrarlas fuerte. Sin miedo, a lo largo los beneficios superan a las pérdidas.
También juego a los caballos ingleses, tras un análisis exhaustivo de las últimas carreras y otras estadísticas y posicionamiento de cotizaciones, me la juego a que ciertos caballos quedan entre los tres primeros. El mismo día de Massa, mis caballos quedan cuartos. ¿Invalida eso mi análisis? Para nada, el pronosticador es el único animal que tropieza las veces que haga falta cuando sus análisis son buenos, porque es el único animal que, a la larga, vence a la piedra.
Mañana os pongo un tip que estoy trabajando y que va a dar más rentabilidad en un día que ING en seis años. Atentos.