| « LA FÓRMULA GANADORA DE LAS APUESTAS DEPORTIVAS (Y DOS) | ¿Simples o combinadas? » |
Voy a hacer hoy una cosa que no he hecho nunca y no me gusta que me hagan a mi en las series de televisión, pero que creo que será bueno para no recargar un post denso de información. Voy a dividir el post en dos. Daré hoy unos conceptos para que los digiráis y de aquí a un par de días daré la otra parte. Os advierto que es una información densa y trata sobre las matetemáticas aplicadas a la apuesta deportiva. Espero que no os defraude.
La máxima de las apuestas es: "LAS PROBABILIDADES SIEMPRE ESTÁN A FAVOR DE LA CASA" ¿Por qué?, pues porque si no fuera así la casa perdería y no habría casa y, en consecuencia, no habría juego. Esta verdad tan evidente fue probada por Blaise Pascal, que azuzado por un jugador compulsivo llamado Chevalier de Mére, intentó dar respuesta a las preguntas que éste le hacía sobre las probabilidades de los dados. En aquel entonces (hablo de principios del siglo XVII) en Francia se jugaba a un juego que consistía en tirar cuatro dados. Si el jugador lo hacía sin sacar ningún seis ganaba la apuesta, y la perdía si sacaba uno o más seises. De Mére estaba obsesionado por saber cómo ganar a la casa y le provocó a Pascal una curiosidad mayúscula hasta el punto de cartearse (que eso es lo que hacían por aquellos tiempos) con Pierre de Fermat. El juego parecía sencillo de ganar y entre Fermat y Pascal demostraron, Oh sorpresa, que por cada cien tiradas que hiciera un jugador, no sacaría ningún seis en 48 de ellas, y sacaría uno o más en 52, por lo que, a la larga, perdería dinero. De ahí a nuestra gran ecuación va un paso. Se trata de descubrir lo que quiero ganar por cada euro jugado. Nadie en sano juicio deseará ganar un premio menor que el dinero arriesgado. Es evidente que cuando jugamos al euromillón esperamos ganar los cincuenta o sesenta millones de euros que nos anuncia un muñeco con la boca abierta y los ojos fuera de las órbitas, pero ¿cuál es el dinero que podemos esperar por nuestro euro?. El valor esperado es la probabilidad de ganar por el premio más la probabilidad de perder por el dinero perdido. De manera que si la probabilidad de acertar seis números sobre cuarenta y nueve es 1/(49x48x47x46x45x44) osea, algo así como 0.0000000000993211645 que podemos redondearlo a 0,00000000001 para ser magnánimos, podemos decir que para ganar un bote de 20 millones de euros necesitaremos jugar 100.000.000.000 de euros. No hay que ser un lince para ver que no es un buen negocio. La ley acaba diciendo que sólo deberás jugar cuando el premio esperado es mayor que el dinero apostado, por poco que éste sea.
Podemos ser un poco más simples en los números para entenderlo mejor. En la ruleta, donde los números manejados nos enseñan mejor la lección sobre el valor esperado. En ella ganaremos 35 veces el valor apostado (se dice que ganas 36, pero realmente son 35 más el que no pierdes) cada vez que ganemos. Como hay 37 números, la ley de las probabilidades dice que ganaremos una vez cada 37 veces, y esa vez que ganemos, ganaremos 35 fichas y añadiremos la que no hemos perdido, por lo que perderemos una ficha cada 37 tiradas. Es decir, que por cada euro apostado nuestro valor esperado, lo que esperamos ganar por ese euro, es 0,97 euros.
Bueno. Os dejo digerir este peñazo y de aquí a dos días hablamos de cómo lo traspasamos a las apuestas deportivas. Espero una actividad en este post.
Sé que ha sido un poco taladro. Lo sé. Pero espero una actividad para comentarlo.
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