Los clientes de algunos de los pronósticos que estamos ahora produciendo nos dicen que buscamos sorpresas rentables con cierto grado de probabilidad en lugar de dar resultados seguros, o muy probables, como ha sido la tónica desde siempre.
Y la verdad es que tienen una parte de razón. Si miráis la bolsa de tips del día 11 de noviembre veréis que no hay victorias pronosticadas ni del Bayern de Munich ni del United, victorias que dado su potencial tenían una cierta probabilidad. En fin, parecía una bolsa de tips arriesgadísima pero no lo es tanto y resultó vencedora.
En el fútbol se pueden dar tres resultados, 1-X-2, y dada la alta competitividad de los grandes equipos en las competiciones importantes (la Liga española, la Champions, etc.) el empate es bastante probable, e incluso la sorpresa ya no suele ser tanto. El reciente partido del Málaga en Chamartín es una muestra: sólo la garra del Pipita Higuaín y esos finales agónicos del Real Madrid dejó los puntos en casa.
Jugar a las equis sería muy arriesgado sin un segundo resultado cubierto, que suele ser el menos probable ya que cubrir la doble oportunidad con el resultado favorito hace que la apuesta no sea rentable y se pague muy poco.
De esta forma, con mucho cuidado y atendiendo a factores no siempre matemáticos (un Real Madrid en crisis, un Barça a veces desmotivado, un Valencia irregular, un Villarreal con mal de altura, etc.) se pueden hacer bolsas de pronósticos muy rentables.
He dejado pasar una semana para que pudierais pensar y añadir aquello que considerarais oportuno en el post. Con otros hemos mantenido algunas interesantes conversaciones. Creo que ha llegado el momento de ver como trasladamos el problema del margen de la casa a las apuestas deportivas. Se acabaron las matemáticas
Antes de ello vamos a poner sobre la mesa un hecho que es fundamental: Es una norma común un problema para muchos apostantes que las casas de apuestas vetan a apostantes. Limitan sus apuestas a números irrisorios de manera que les obligan a abandonar ese bookie y emigrar a otro. ¿Por qué? Porque ese jugador les produce pérdidas. Esa es una situación que no se da en ningún otro órgano de juego o de apuestas. Para encontrar una situación parecida nos tenemos que ir a los casinos donde se limita la entrada a los contadores de cartas del Black Jack. Es la misma causa. No encontraremos ninguna otra. Nunca nadie limitara tu juego en las quinielas, ni en la lotería ni en ningún otro juego en ningún país. La razón es la única que puede ser. Se expulsa a aquellos jugadores que producen pérdidas. Y la única razón de producir pérdidas es saltarse el margen de la casa.
Para no entrar ahora en otro tema explicaremos del Black Jack que el margen de la casa varía, depende de la estrategia del jugador, entre un 20% y un 0,7%, siempre a favor de la casa, pero contando cartas podemos cambiar ese porcentaje y ponerlo a favor del jugador sabiendo cuántas cartas altas y cuantas bajas quedan en el mazo. Una vez puesto el porcentaje a favor del jugador, la casa está perdida.
¿Cómo podemos poner el porcentaje de la casa a favor del jugador en las apuestas deportivas? Para ello tenemos que tener en cuenta que las cotizaciones asignadas a cada uno de los contendientes de un determinado evento deportivo son el resultado de el porcentaje de posibilidades que se decide tiene cada uno de los posibles resultados. Es decir: no se ponen las cotizaciones, sino que se poner los porcentajes de posibilidades de ganar de cada jugador. Un bookie decide el porcentaje de las posibilidades totales que tiene Nadal de ganar a Federer un encuentro de tenis y lo traslada a cotizaciones. Imaginemos pues que somos un bookie y en ese encuentro decidimos que Nadal tiene un 35% de posibilidades de ganar y Federer tiene las otras 65% de posibilidades. Lo trasladamos al sistema decimal de cotizaciones de esta manera: dividimos las 100 posibilidades totales por las 35 que tiene Nadal de ganar y da una cotización de 2,85. Si hacemos lo mismo con las 65 de Federer da una cotización de 1,53 para él. Estas son las cotizaciones sin margen para la casa. Si queremos poner un margen favorable del 10%, por ejemplo, lo que haremos será dividir las posibilidades por 90, de manera que tendremos 1,38 para Federer y 2,57 para Nadal.
La clave: ¿cómo se calcula el porcentaje que tiene cada contendiente en el partido? Pues se calcula mediante de un programa estadístico muy completo donde se tienen en cuenta muchas variables. Los partidos jugados entre los contendientes, los últimos partidos de cada uno de ellos, los partidos de la temporada, etc. A cada uno de ellos se le asigna un valor parcial y se encuentra el valor total.
Esto produce en muchos casos resultados buenos para el jugador, ya que un análisis detallado de los partidos ocasionará unos resultados porcentuales diferentes. ¿Tiene las mismas posibilidades de ganar el Barça con Messi que el Barça sin Messi?. No digo si es favorito, que posiblemente sea favorito en la mayoría de los partidos, la pregunta es si tiene las mismas posibilidades. Es decir, no tenemos que estudiar el favorito. Tenemos que conseguir las posibilidades. Cuando tenemos las posibilidades de cada evento deportivo las comparamos con las cotizaciones de los bookies y nos decidimos por aquellas sobrevaloradas. Invariablemente ganaremos, ya que habremos saltado el margen de la casa y lo habremos puesto a nuestro favor.
El estudio del evento deportivo queda a criterio del jugador. Evidentemente deberemos tener en cuenta las variables de los bookies, pero también las nuestras propias. Nadie dice que las variables de los bookies sean absolutas. Es posible que nosotros sepamos antes que cualquier bookie las informaciones sobre los clubes de nuestro país. Todas las variables con las que nosotros aventajemos a los bookies, unido a los agujeros de los pronósticos de estos bookies producirán una ventaja para el jugador que, invariablemente, producirá beneficios. Una vez tengamos los porcentajes de los encuentros estudiados haremos igual que los bookies: Escogeremos el beneficio que queremos y lo dividiremos por los porcentajes para encontrar las cuotas que queremos.
Voy a hacer hoy una cosa que no he hecho nunca y no me gusta que me hagan a mi en las series de televisión, pero que creo que será bueno para no recargar un post denso de información. Voy a dividir el post en dos. Daré hoy unos conceptos para que los digiráis y de aquí a un par de días daré la otra parte. Os advierto que es una información densa y trata sobre las matetemáticas aplicadas a la apuesta deportiva. Espero que no os defraude.
La máxima de las apuestas es: "LAS PROBABILIDADES SIEMPRE ESTÁN A FAVOR DE LA CASA" ¿Por qué?, pues porque si no fuera así la casa perdería y no habría casa y, en consecuencia, no habría juego. Esta verdad tan evidente fue probada por Blaise Pascal, que azuzado por un jugador compulsivo llamado Chevalier de Mére, intentó dar respuesta a las preguntas que éste le hacía sobre las probabilidades de los dados. En aquel entonces (hablo de principios del siglo XVII) en Francia se jugaba a un juego que consistía en tirar cuatro dados. Si el jugador lo hacía sin sacar ningún seis ganaba la apuesta, y la perdía si sacaba uno o más seises. De Mére estaba obsesionado por saber cómo ganar a la casa y le provocó a Pascal una curiosidad mayúscula hasta el punto de cartearse (que eso es lo que hacían por aquellos tiempos) con Pierre de Fermat. El juego parecía sencillo de ganar y entre Fermat y Pascal demostraron, Oh sorpresa, que por cada cien tiradas que hiciera un jugador, no sacaría ningún seis en 48 de ellas, y sacaría uno o más en 52, por lo que, a la larga, perdería dinero. De ahí a nuestra gran ecuación va un paso. Se trata de descubrir lo que quiero ganar por cada euro jugado. Nadie en sano juicio deseará ganar un premio menor que el dinero arriesgado. Es evidente que cuando jugamos al euromillón esperamos ganar los cincuenta o sesenta millones de euros que nos anuncia un muñeco con la boca abierta y los ojos fuera de las órbitas, pero ¿cuál es el dinero que podemos esperar por nuestro euro?. El valor esperado es la probabilidad de ganar por el premio más la probabilidad de perder por el dinero perdido. De manera que si la probabilidad de acertar seis números sobre cuarenta y nueve es 1/(49x48x47x46x45x44) osea, algo así como 0.0000000000993211645 que podemos redondearlo a 0,00000000001 para ser magnánimos, podemos decir que para ganar un bote de 20 millones de euros necesitaremos jugar 100.000.000.000 de euros. No hay que ser un lince para ver que no es un buen negocio. La ley acaba diciendo que sólo deberás jugar cuando el premio esperado es mayor que el dinero apostado, por poco que éste sea.
Podemos ser un poco más simples en los números para entenderlo mejor. En la ruleta, donde los números manejados nos enseñan mejor la lección sobre el valor esperado. En ella ganaremos 35 veces el valor apostado (se dice que ganas 36, pero realmente son 35 más el que no pierdes) cada vez que ganemos. Como hay 37 números, la ley de las probabilidades dice que ganaremos una vez cada 37 veces, y esa vez que ganemos, ganaremos 35 fichas y añadiremos la que no hemos perdido, por lo que perderemos una ficha cada 37 tiradas. Es decir, que por cada euro apostado nuestro valor esperado, lo que esperamos ganar por ese euro, es 0,97 euros.
Bueno. Os dejo digerir este peñazo y de aquí a dos días hablamos de cómo lo traspasamos a las apuestas deportivas. Espero una actividad en este post.
Sé que ha sido un poco taladro. Lo sé. Pero espero una actividad para comentarlo.
En los últimos tips que he recomendado puse un par de pronósticos que me viene al pelo para comentar algunas cuestiones que alguno de vosotros me ha hecho llega por email. ¿Vale la pena jugarse dos pronósticos claros a combinadas o bien en apuestas simples simple?
La respuesta es que depende de la cotización y las cantidades invertidas. A pronósticos entre 1,3 y 1,6, yo me las jugué a apuestas simples. Ya sé que ambas combinadas era una rentabilidad muy golosa, 2,1 por cada euro apostado, pero la rentabilidad de ambas ya era bastante buena y las posibilidades de diversificar el riesgo compensan la operación.
Soy más partidario de combinar apuestas entre 1,10 y 1,20, siempre bien estudiadas, para llegar a mejores números, pero tampoco se trata de abusar de las combinadas como sistema, ya que una regla del buen inversionista es diversificar riesgos y las combinadas son como una femme fatale, apetitosas pero peligrosas.
Ya os he comentado que mi naturaleza precavida es aliada de alguien que se dedica a apostar en deportes para generar beneficios, y no para darle emoción a los partido, que al final lo que es lustro a las cuentas de resultados de las casas de apuestas.
Ya hemos dicho muchas veces que lo importante de un pronóstico no es la capacidad que tengamos de predecir un resultado. La importancia máxima estriba en la capacidad que tengamos de darle a cada una de los posibles resultados un porcentaje y transcribirla al sistema decimal de apuestas, que es con el que nosotros estamos familiarizados,
Además de esto, mi innata cobardía prefiere pronosticar a favoritos, que es la manera de recoger ganancias a menudo.
Esta jornada de liga no me ofrece favoritos claros con buenas cuotas. El Barcelona sería un buen candidato si lo pagaran a 1,9, pero los bookies han tenido más en cuenta el último espectáculo que dio contra el At. Madrid y no han visto que la jornada de descanso ha dejado vacía la masía, cosa que no le ha ocurrido al Athletic de Bilbao. Diez días sin entrenar juntos y sin preparar un partido no son moco de pavo.
En la misma situación se encuentra el Valencia. Su resultadismo ha hecho bajar su cotización hasta el 1.35, cuando debería estar por el 1.5. Es posible que los dos acaben ganando sus encuentros, pero no son buenos sus precios y a la larga jugarlo nos reportará pérdidas.
Así pues, huérfano de favoritos. Desangelado y desorientado, me veo forzado esta semana a jugar a aquello que tan buenos resultados nos dio aquella jornada de champions y que tanto me habéis reclamado muchas veces. Vamos a jugar a las equis.
La primera equis que encontramos sobrevaloradas es la del Sporting de Gijón - Osasuna. No sé muy bien porqué las encontramos por las nubes. a 3.4 en Betfair, cuando no debería estar a más de 3.00. Es una equis clamorosa. Parece un partido con un solo posible resultado.
Las otras dos equis Las del Málaga - Getafe, donde se enfrenta los equipos que más han empatado esta temporada (el Getafe ha empatado la mitad de sus partidos) y la del Racing - Deportivo, equipos muy poco goleadores (han metido entre los dos nueve goles en seis jornadas) por lo que son partidos de clara tendencia al empate que, sin embargo, están con los precios por encima del 3.00, que es la cotización que marca la linea entre la pérdida y la ganancia.
Ya tenemos, entonces, nuestro pronóstico. Un solo resultado acertado nos dará ganancias. Más de un resultado será fantástico, pero nosotros buscamos un acierto.