
Voy a decíos dos cosas que para mí son fundamentales a la hora de invertir mi dinero.
Primero: Prefiero apostar a un favorito que a una sorpresa, todo y que mis estadísticas me digan que es muy posible que esa sorpresa sea factible. Esto es así porque habitualmente las sorpresas, aunque se produzcan, se darán en menor frecuencia que los resultados favoritos. Yo, cobarde que soy como alguien me ha llamado en el post pasado, prefiero recoger ganancias con habitualidad aunque sea menos que recoger pérdidas esperando que una sorpresa las anule y me produzca ganancias.
Segundo y más importante: Que el precio que me den por él esté sobrevalorado. De nada me vale apostar a que el Madrid gana al Numancia en casa si lo juego a 1,10. En estas últimas olimpiadas os he informado de verdaderos chollazos que algunos de vosotros, por el hecho de que eran poco productivas no tomabais en consideración. Nadal se pagaba a 1,2 en el partido para la medalla de oro, cuando en condiciones normales no se pagaría a más de 1,04. La final femenina de voley playa no debería haber tenido cotización y se pagaba a 1,13. Verdaderos chollazos. Usain Bolt se pagaba a 1,4 antes de las semifinales. Después del recital que dio en la primera ronda eso era tirar el dinero. Por supuesto, después de las semifinales este precio bajó hasta 1,08 produciendo un beneficio del 26% para todo aquel que lo hubiera cogido.
Todo esto lo digo porque quiero que haya clara una cosa. En este blog no pretendo hacer ninguna gran predicción ni nada parecido. Pretendo ganar y me baso siempre en las dos premisas que he expuesto. Darle a mi dinero una producción. No quiero jugar a nada.
Tal vez me he extendido demasiado antes del pronóstico. Bueno. Mi pronóstico del US. Open, basado en las dos grandes premisas, tratan del favorito. Rafa Nadal se paga a 2,5 en Betfair como ganador. Juega en cuarta ronda contra Sam Querrey, que el pobrecito ni tan siquiera es cabeza de serie. Nadal está resolviendo sus partidos con cierta solvencia y no creo que éste contra un Querrey de moral endeble sea distinto de los demás. En cuartos deberá verse contra el ganador del encuentro Monfils (número 32) y Mardy Fish. Tampoco creo que sea un partido complicado para un Nadal que saldrá, ya en cuartos, con un set ganado por lo mismo que contra Querrey: la moral. Es muy difícil jugar contra un tío que es número uno que juega desde el primer punto a tope y en cuartos de final de un Grand Slam siendo un pintamonas. Muy difícil ganar si nadie piensa que vas a ganar. Después de estos partidos, y aquí viene mi lado cobarde, creo que llega la hora de vender nuestra apuesta y recoger beneficios. El partido de semifinales será, presumiblemente, contra el ganador de un duelo Wawrinka- Del Potro. Ninguno de los dos es de fiar. Vended y sacada vuestro dinero un beneficio. Es la hora de ser cobarde.
Nos vamos a fijar en un resultado, esta vez, algo más arriesgado pero que mis colaboradores en Argentina me aseguran que es muy plausible: una victoria o un empate en el campo de River Plate por parte del equipo visitante, el San Lorenzo de Almagro este próximo domingo.
River viene de perder en la jornada anterior ante Banfield, pero de perder de una forma muy merecida. El equipo está desestructurado y su míster, el ex colchonero Diego Simeone no encuentra la forma de armar al equipo y definir un patrón de juego. Lleva toda la semana probando distintos onces y la única buena noticia para el Cholo Simeone es la vuelta de su delantero Buonanotte, quizás el atacante de los “millonarios” de más calidad.
Pero San Lorenzo es un equipo que además de golear por tres a cero a Estudiantes, le tiene tomada la medida a los de River. En la historia reciente, el triunfo de San Lorenzo con dos jugadores menos, y yendo 2-0 en contra en la Copa Libertadores… algo que hace pocos días vimos casi igual en Chamartín, en la Supercopa de España.
Pero vamos a asegurar un tiro, por aquello de que los equipos de Simeone pueden sacar el orgullo en cualquier momento: un empate o victoria de San Lorenzo, el doble X2 de toda la vida, se están pagando muy, pero que muy bien en las casas habituales.
Las finales son ese tipo de partido complicado para encarar ala hora de estudiar las distintas variables que pueden generar un pronóstico. Suelen disputarla equipos de similar potencial o, por lo menos, ambos en el buen momento de juego que les ha llevado al lugar.
La Supercopa europea es más distinta todavía: se enfrentan los campeones de la Champions y de la UEFA de la pasada temporada, el Manchester United y el Zenith de San Petersburgo. Varias variables contradictorias no dejan hacer un pronóstico claro: mientras que el primero recién acabó la pretemporada, los rusos llevan jugando todo el verano su Liga. Pero el potencial de los ingleses es claramente superior al de los rusos, aunque no esté desplegado en su totalidad.
Más datos, los de Arshavin no están jugando este verano como en la brillante UEFA, suma tres derrotas y un empate en los últimos siete partidos. Y ante equipos muy inferiores. En fin, los pronósticos son un negocio y el riesgo debe ser el menor posible.
Pero hay una variable muy interesante que se puede cazar en algún bookie, las finales son partidos de pocos goles, y eso suele ser muy frecuente. Cualquier cotización por encima de 1,70 que pague que haya menos de tres goles en los 90 minutos (importante puntualización) es una buena oportunidad de generar caja.
Ocurre, a veces, que David vence a Goliat en los deportes y entonces, los jugadores atentos y con suerte se frotan las manos y generan muchísimos beneficios. Hay otros tipos de jugadores, los que compran deportistas Goliat para que pierdan o árbitros que consiguen también pingües beneficios pero acabarán por matar la gallina de los huevos de oro. Pero esta es harina de otro costal, espero que detectados los deportistas corruptos sean eliminados como cucarachas.
Un equipo millonario que se juega la Champions no es factible que quiera perder. No hay dinero que se pueda pagar que compense no estar en la Champions. Es el caso del Manchester City, juguete de otro multimillonario, en este caso el ex primer ministro tailandés Thaksin Shinawatra, loco por fichar un crack para completar la plantilla del entrenador y ex -blaugrana Mark Hughes.
Algunos se llenaron los bolsillos con la derrota en Manchester en el partido de ida de la UEFA contra el modesto equipo danés del FC Midtjylland (un tip gratis para quien sepa pronunciarlo, pero traducido es algo así como la Jutlandia central, una región danesa). Este equipo, probablemente formado por humildes fabricantes de galletas danesas y orgullosos mecánicos de bicicletas les ganó 0-1. Hoy es la vuelta. No hay un pronóstico claro de quién va a ganar o pasar la eliminatoria, porque pese a que la diferencia es grande, los daneses hicieron un gran match. Pero hay oportunidades que un buen tipster no debe dejar pasar, en un partido abierto, a cara de perro, pueden caer goles en ambas porterías y hay cotizaciones muy interesantes, por ejemplo, a que se marcarán más de 1,5 goles. En Betfair tiene un precio que no pueden desaprovechar.
El partido de vuelta de la previa de la Champions en Anfield Road parece una buena ocasión de generar beneficios con muchísimas probabilidades a favor de los reds. Mi programa arroja un 89% de posibilidades de victoria al Spanish Liverpool, pese a que el Standard de Lieja hizo un buen partido en la ida en Bélgica, dominando el juego, el resultado fue de empate a cero y eso permite que una victoria simple de los de Benítez les permita el acceso a la Champions.
Avisados por el mal juego de la ida, motivados por su público y por todo lo que se juegan, el técnico español cuenta con la plantilla prácticamente completa, recuperando para este partido a Lucas Leiva, Ryan Babel y, especialmente, al oro olímpico el argentino Javier Mascherano.
Existen equipos que cuando juegan como local generan un plus de efectividad que las estadísticas detectan en parte, por los resultados, pero no en su totalidad. La motivación y la comunión con la grada que ocurre en Anfield Road cuando el partido lo requiere ocurre en pocos estadios. Los propios jugadores así lo reconocen, y es ese vínculo especial el que enganchó al niño Torres cuando llevaba “You´ll never walk alone” escrito en sus medias… del Atlético de Madrid.